31 marzo 2013

Picasso en mi mirada

Pensando en tu última obra, otra vez la imaginación se adueñó del arte.
De fondo los acordes de guitarra de tu tierra malagueña acompañaban el final del principio.

Artista cubista, hacías que las formas rectas fueran aire nuevo,
creador influenciado e influyente,
cabeza avanzada y corazón hambruno, manos de genio que consiguió sus sueños.

Los azules solitarios y melancólicos precedieron a los rosas, dulces y parisinos, tanto como la mujer que te despertó.

Buscando tu identidad, te encontraste los contrastes, fuente de locura y de inspiración, desde la naturaleza muerta al amamantamiento.

Y es que la vida son mujeres, la vida son hombres, la vida es política, la vida es ... ¡la vida es pintura!

Hay algo en tus obras que el ojo humano no puede ver.

¡Pinta! Picasso ¡pinta! y dime si el arte es la mentira que nos permite comprender la verdad.

21 marzo 2013

Pensamientos de una noche con estrellas


Shhh!!!

Sunna!, como sigas irradiando tanta luz, nos van acabar descubriendo. ¿No podrías reducir la intensidad, al menos un poco?.También podías decirle a ese dichoso animal que nos acompaña que deje de rugir a cada paso. Es arrogante, pretencioso, y me mira de reojo. No le soporto, cada vez que le veo me da ganas de tomar todo el aire de esta isla y de soplar con mi flauta para que gire como una peonza alrededor de ella- kt kjkjk kjkj - rió descaradamente Odile.



A veces eres tan cruel, si no quieres estar aquí, recoge tus vientos, tu flauta, tu alborotada melena y márchate. Arcan, es mi compañero fiel, mi gran protector, en él encuentro todos los principios que rigen mi naturaleza, la fuerza, la valentía, el amor, la luz y sobre todo algo que te repele y que es inseparable a mi, el fuego.


Está bien Sunna! dijo el duende con su voz ácida como un limón, sabes que soy un poco maniático con ciertas cosas, pero viendo cómo le defiendes y lo que significa para ti no tengo más que decir.

Vesu ktjaodes- musitó Odile.

Odile!- exclamó tajante Sunna, no cambiarás, duende enigmático, celoso y gruñón, sino fuera porque tenemos algo que sólo juntos podemos cumplir, no estaría aquí. Somos tan diferentes.

Y son esas diferencias Sunna, por lo que estamos en este bosque de fantasías, ellas nos hacen complementarios, nuestras fuerzas se admiran y se enredan,  y nuestra dualidad unida, es la llave de entrada a cualquiera de los mundos que puedas imaginarte.

Sunna ante esa declaración de ley universal, no pudo articular palabra.


Más calmados que al principio continuaron por el bosque de las fantasias guiados por  luciérnagas chispeantes que se unieron a ellos. Todos buscaban incansablemente a Devala, la hada más bella, frágil y sensible de toda la isla. Devala era un hada pura, una criatura que amaba todo lo que veía, tanto que era un placer mirarla  y más aún, un delito hacerle daño.

Entre sollozos y con las alas rotas,  la encontraron acurrucada en un nido pájaros.
Las luciérnagas la tomaron por los brazos y su cuerpo esbelto quedo colgado a peso plomo en el aire.

Sunna, conmovida por tal imagen,  la tomó entre sus manos y expiró un rayo de sol, de amor, de luz que hizo brillar a Devala al momento. Sunna, le habló con el pensamiento y le trasmitió que tenía que entender su fragilidad y sensibilidad como una bendición de los Dioses, y que ningún mal, intencionado o no, podía hacerle sufrir tanto para que apagará su luz y belleza natural. A lo que, Odile, interrumpió,  práctico y ácido como acostumbraba, diciéndole "debes estar orgullosa de ese don Devala, pues  a través de esa bendición suprema,  puedes ver mundos, escenas, sentimientos que los demás no podemos acceder y muchas veces ni acariciar".

El sonido de la flauta de Odile calmó y reconfortó todos los ánimos. Y con esa música creada para los Dioses, todo se esfumó en el aire y tanto Sunna, la diosa del sol, Arcán el león, Odile el duende del intelecto, y Devala la bella y sensitiva hada, adoptaron sus formas humanas para continuar con sus cometidos.

11 marzo 2013

De sangre torera y flamenca

De sangre torera y flamenca

Y así el torero, enfundado en su traje, se disponía a entrar en la plaza, con ese porte real que le hacía tan majestuoso, a paso lento pero seguro, regio y bien esculpido, santiguándose en las cuatro direcciones cardinales antes de entrar en el albero, estaba revestido de la mayor de las valentías que jamás había visto. Su dignidad  y nobleza dejaban perplejo a cualquiera. Al compás de los cajones, un, dos, tres, un, dos, tres, empezó el baile con el toro, un matrimonio complicado, tortuoso pero tan intenso y  tan puro que no había emoción igual en la tierra.

Ya era tarde y la lucha por la nobleza y por la dignidad había dado comienzo. La simbiosis fue tal, que el público a cada faena aplaudía entusiasmado, el torero y el toro se enfrentaban a la corrida de su vida, la tensión y la emoción se palpaban en el tendido.

Ambos exhaustos y absortos, a vida o muerte, torero y toro, noche y día, sol y luna, hombre y mujer. Fue el torero valiente, a golpe de capotazo, quien ganó la afronta al toro, que aunque fiero y sentío por naturaleza no luchó hasta el final para ganar el alma de su torero.




Al ver que las fuerzas del toro empezaban a fallar y que estaba dejando de luchar y de ser bravo, causó en el torero la cornada más punzante e hiriente de su trayectoria. Con él, mirándose a los ojos, como siempre se habían comunicado y amado, y marcando el paso más débil que al principio, cogió su montera, la levantó mirando al cielo y se desprendió de ella. 

El toro quedó prendido en el suelo, todavía respiraba y había recibido una lección de dignidad que nunca podrá olvidar.

Al chasquido de los dedos del torero, los mozos acudieron al maestro, quien había pedido que le cortaran la coleta. Y así con grandeza y señorío, una coleta de color arena plaza quedó tendida junto al toro para siempre.

07 marzo 2013

Quiero contarte algo


Quiero contarte algo,

Hace mucho, posiblemente antes de que tuviera consciencia de ello, ya tenía una relación contigo.

Como un hilo de seda, suave, delicado y puro que se ha ido transformando con el paso de los años,  latiendo más fuerte, vibrando en mí tu zumbido, imaginándote con una pureza innata, recreándome en tu belleza y sintiéndote con el mismo misterio.

Con el único sonido del llanto de tu tierra, ves, sin poder taparte los ojos, la crueldad, barbarie, hambre, ambición, corrupción y egoísmo que conviven a lo ancho y a lo largo de ti, eres compleja y diversa, rica y pobre, alegre y triste, eres contradictoria, inmensa y cautiva tanto como el hilo que nos une.

Eres África.

No dejes de aparecer en mis sueños, con el velo blanco en el que te envuelves, cógeme de la mano y   enséñame aquellos lugares que sólo conozco dormida. Allí, me sentaré en tu regazo exótico y me susurrarás con esa voz oscura y anciana porque el sol ilumina, especial e imperante, más aquí que en cualquier otro lugar.