14 julio 2017
19 junio 2017
09 junio 2017
Elogio de la lentitud de Carl Honoré
“Creo que vivir deprisa no es vivir, es sobrevivir.
Nuestra cultura nos inculca el miedo a perder el tiempo,
pero la paradoja es que la aceleración nos hace desperdiciar la vida.”
Nuestra cultura nos inculca el miedo a perder el tiempo,
pero la paradoja es que la aceleración nos hace desperdiciar la vida.”
“Hoy todo el mundo sufre la ENFERMEDAD DEL TIEMPO:
la creencia obsesiva de que el tiempo se aleja y
debes pedalear cada vez más rápido”
la creencia obsesiva de que el tiempo se aleja y
debes pedalear cada vez más rápido”
“La velocidad es una manera de no enfrentarse a lo que le pasa a tu
cuerpo y a tu mente, de evitar las preguntas importantes…
Viajamos constantemente por el carril rápido, cargados de emociones,
de adrenalina, de estímulos, y eso hace que no tengamos nunca el tiempo
y la tranquilidad que necesitamos para reflexionar y preguntarnos
qué es lo realmente importante.”
cuerpo y a tu mente, de evitar las preguntas importantes…
Viajamos constantemente por el carril rápido, cargados de emociones,
de adrenalina, de estímulos, y eso hace que no tengamos nunca el tiempo
y la tranquilidad que necesitamos para reflexionar y preguntarnos
qué es lo realmente importante.”
“La lentitud nos permite ser más creativos en el trabajo,
tener más salud y poder conectarnos con el placer y los otros”
tener más salud y poder conectarnos con el placer y los otros”
“A menudo, TRABAJAR MENOS significa trabajar mejor.
Pero más allá del gran debate sobre la productividad
se encuentra la pregunta probablemente más importante de todas:
¿PARA QUÉ ES LA VIDA?
Pero más allá del gran debate sobre la productividad
se encuentra la pregunta probablemente más importante de todas:
¿PARA QUÉ ES LA VIDA?
“Hay que plantearse muy seriamente
A QUÉ DEDICAMOS NUESTRO TIEMPO.
Nadie en su lecho de muerte piensa: “Ojalá que hubiera pasado más
tiempo en la oficina o viendo la tele”, y, sin embargo, son las cosas
que más tiempo consumen en la vida de la gente.”
A QUÉ DEDICAMOS NUESTRO TIEMPO.
Nadie en su lecho de muerte piensa: “Ojalá que hubiera pasado más
tiempo en la oficina o viendo la tele”, y, sin embargo, son las cosas
que más tiempo consumen en la vida de la gente.”
09 febrero 2017
27 agosto 2016
Citas para la posteridad
-1) Siempre hay que celebrar la victoria de la cordura, al igual que es bueno hacerlo cuando quién gana es la pasión. ¿El triunfo? Su meta común. ¿La gloria? Conseguirlo juntos.
-2) Cuanto más ego silencias, más liberas y purificas tu corazón.
-3) Todo lo que me molesta de ti, es todo lo que no sé de mi.
-4) El mejor refugio, el de tu aprendizaje, alimento para el intelecto y para el alma.
-5) Porque eres tú, no porque sí.
-6) La incredulidad, divierte sanamente a los hombres de fe.
:) Marta Martín
15 mayo 2016
27 marzo 2016
La danza del cosmos
Los cortes de madera ya estaban colocados en el fuego y los troncos iban adquiriendo ese rojo candescente tan característico como respuesta al intenso calor. Las chispas nerviosas saltaban de la hoguera en un grito desesperado por no perecer en las cenizas, no pusieron mayor resistencia, lo comprendieron, se dejaron ir con humildad, sin confabular con el aire para hacer notorio su poder, ardían como sabían, en toda su esencia porque su Madre las había llamado, fuego.
El ritual estaba a punto de comenzar, todos en especial ella, se habían vestido para la ocasión, Nahim, hija de la luna y del jefe Cheyenne Wha-kaname, dejaba atrás su niñez para dar la bienvenida a una etapa más adulta como mujer, había que celebrarlo rindiendo homenaje a la Luna, por la luz que había dado en algunas noches y también por ocultarse en otras, con el único motivo de pulir su aprendizaje.
Una lisa y larga cabellera negra azabache acompañaba las caderas de Nahim, sus ojos eran de color miel, rasgados como los granos del café. Su nariz, fina, cincelada con precisión por los mismos dioses.
Las palabras de su padre, ya habían sido pronunciadas y además de los que estaban, los que no se veían también habían asistido a la celebración, una voz así, no salía liviana de esa garganta arrugada, salía del pasado y de lo más hondo de sus entrañas.
Palmas, palabras, canto, fuego, aire, tierra, agua, todo lo suyo, todo lo que eran, estaba al servicio de los elementos. Nahim, había entrado en la magia de la conexión, en ese estado en que la Madre es más grande y sabia que nadie, en aquel en el que toda incredulidad deja de existir, en ese, en el que el cuerpo es vehículo y el alma protagonista, en un momento de baile sincronizado entre lo terrenal y lo espiritual. No había miedo a volver a los brazos de la Madre. Nahim giraba alrededor del fuego como lo hace la Tierra alrededor del Sol, en una celebración para ella, también para el Padre, en una fiesta de elogio a lo superior y de tributo al reconocimiento y comprensión del ser. Como una ofrenda a la pureza de los sentimientos, como una matanza al ego que hace presa a la mente. Como la danza del cosmos que la enseñó a agradecer lo que tenía, a entender el camino que había recorrido y abrazar el principio de la libertad, como bandera que ondea gracias al viento del amor incondicional, origen y final de todo.
Como el fuego convierte en cenizas lo que quema, como el aire que las esparce lejos, como la tierra que les da asiento y como el agua que puede vestir de verde un campo entero.
Como un regalo que te hace la fe, esa que no se ve pero se siente.
Marta Martín:)
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