15 mayo 2016
27 marzo 2016
La danza del cosmos
Los cortes de madera ya estaban colocados en el fuego y los troncos iban adquiriendo ese rojo candescente tan característico como respuesta al intenso calor. Las chispas nerviosas saltaban de la hoguera en un grito desesperado por no perecer en las cenizas, no pusieron mayor resistencia, lo comprendieron, se dejaron ir con humildad, sin confabular con el aire para hacer notorio su poder, ardían como sabían, en toda su esencia porque su Madre las había llamado, fuego.
El ritual estaba a punto de comenzar, todos en especial ella, se habían vestido para la ocasión, Nahim, hija de la luna y del jefe Cheyenne Wha-kaname, dejaba atrás su niñez para dar la bienvenida a una etapa más adulta como mujer, había que celebrarlo rindiendo homenaje a la Luna, por la luz que había dado en algunas noches y también por ocultarse en otras, con el único motivo de pulir su aprendizaje.
Una lisa y larga cabellera negra azabache acompañaba las caderas de Nahim, sus ojos eran de color miel, rasgados como los granos del café. Su nariz, fina, cincelada con precisión por los mismos dioses.
Las palabras de su padre, ya habían sido pronunciadas y además de los que estaban, los que no se veían también habían asistido a la celebración, una voz así, no salía liviana de esa garganta arrugada, salía del pasado y de lo más hondo de sus entrañas.
Palmas, palabras, canto, fuego, aire, tierra, agua, todo lo suyo, todo lo que eran, estaba al servicio de los elementos. Nahim, había entrado en la magia de la conexión, en ese estado en que la Madre es más grande y sabia que nadie, en aquel en el que toda incredulidad deja de existir, en ese, en el que el cuerpo es vehículo y el alma protagonista, en un momento de baile sincronizado entre lo terrenal y lo espiritual. No había miedo a volver a los brazos de la Madre. Nahim giraba alrededor del fuego como lo hace la Tierra alrededor del Sol, en una celebración para ella, también para el Padre, en una fiesta de elogio a lo superior y de tributo al reconocimiento y comprensión del ser. Como una ofrenda a la pureza de los sentimientos, como una matanza al ego que hace presa a la mente. Como la danza del cosmos que la enseñó a agradecer lo que tenía, a entender el camino que había recorrido y abrazar el principio de la libertad, como bandera que ondea gracias al viento del amor incondicional, origen y final de todo.
Como el fuego convierte en cenizas lo que quema, como el aire que las esparce lejos, como la tierra que les da asiento y como el agua que puede vestir de verde un campo entero.
Como un regalo que te hace la fe, esa que no se ve pero se siente.
Marta Martín:)
13 diciembre 2015
El día que miras
El día que reconoces en la mirada de tus iguales, almas conocidas, ese día es el comienzo de un nuevo despertar, el primer día de tu nueva vida. Todo cuanto antes has pensado, interpretado, masticado, creído y continuado según la influencia de miles de patrones culturales, sociales, psicológicos y emocionales ya no tienen cabida de la misma forma que antes. No es tarea fácil, pero sí uno de los más importantes y apasionantes retos a los que te enfrentarás en tu vida: el de reaprender el mundo desde la conciencia, desde el corazón, desde el amor puro, creéme que no hay misión en el mundo más importante y elevada que ésta. Entender los milagros y misterios de la vida no tiene precio.
El día que mires a los ojos de otra persona con profundidad y veas tu reflejo en ellos, ese día cambiará tu vida.
El día que pueda escribirla entera para leértela, dibujarla para enseñártela, o de las mil formas que no todavía no he imaginado, ese día habremos cambiado, todo habrá cambiado, y sí estaremos en la hora y el lugar perfecto con una sonrisa que se multiplicará en todos los planos del Universo.
03 septiembre 2015
Frida
“…aprenderé historias para contarte, inventaré nuevas palabras para decirte en todas que te quiero como a nadie.”
-Frida Kahlo-
13 agosto 2015
19 julio 2015
El lenguaje de las mariposas
Y si un día te contaran la historia que siempre has deseado escuchar. Y mejor aún y si la estuvieras viviendo y todavía no te has dado cuenta. Podria parecer que la vida es como una serie con muchos capítulos y con al menos 11 temporadas, en las que nos pasan infinidad de cosas, y al igual que las cosas pasan, cuántas de ellas dejamos pasar.
Me inclino a pensar que la vida no es como una serie, y además tenemos más responsabilidad de la que podriamos pensar, nuestra vida es como una película en la que nosotros somos indiscutiblemente los protagonistas. Acaso no te gustaría, cuando te sientes en la butaca a verla decir: “Esta es la película, la película de mi vida y me ha encantado"
Dime una cosa:
¿Eres de las personas que piensa que tu destino está escrito o de lo contrario que cada persona forja su propio futuro? Sea como fuere, válido para ambas respuestas, introduciré la palabra CONSCIENCIA que tan importante es para mi y que tanto trabajo requiere.
Dame consciencia para ver las variables que alteran constatemente la dirección, y que te obligan por mucho que no quieras a permeabilizarte, a ser más flexible si es que te empeñas en tenerlo todo bajo control o de lo contrario, un poco más rígido si eres de los que te gusta que todo fluya, ni uno ni otro, los dos. Y será mi facultad de consciencia la que me invite a transformarme y buscar el equilibrio, para hallar la famosa felicidad. Una ecuación de vida.
Sin evolución no seriamos nada, la evolución lo es todo. Todo cuanto somos, vemos y utilizamos ha sido transformado. Ejemplo bello el de las mariposas, cuatro etapas deben experimentar para levantar el vuelo y desplegar sus alas perfectamente diseñadas por una mano maestra. Las elijo como símbolo de transformación. Las elijo porque cuando revolotean cerca de ti, la magia está a tu lado.Y te dicen que des un paso hacia adelante por pequeño que sea, la transformación con un poquito de vista, oído y suspicacia, te llevará a entender quién eres y sólo tú que ahora permaneces dormido, lo sabes.
Muchas reflexiones quedan por asomar, unas aguardan a ser reveladas y otras esperan a ser creadas y si Dios quiere que salgan, yo también.
Marta Martín
Publicado por
Marta Martín Navarro
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11:53
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